28/9/17

EL ORIGEN DE LAS PLAZAS DEL MERCADO

¿Desde cuándo existen las plazas del mercado? 

Esta fue una de las preguntas que me motivaron a investigar sobre estos espacios hace ya casi diez años. ¡Qué rápido pasa el tiempo!

Pedro A. Galera Andreu describe que los mercados han sido antes “lugar” que “arquitectura”. Opinión que comparto totalmente ya que “el mercar” es un acto indisociable de las organizaciones urbanas de nuestras ciudades desde el mundo Antiguo. 

Calabazas. Imagen propia. Marzo 2017

El ágora griega o el foro romano en su origen tenían mercados al aire libre, eran plazas públicas en toda regla que evolucionaron con el tiempo configurando espacios arquitectónicos, así fue el caso de los mercados de Trajano, Roma. 


La ciudad medieval era un mercado en sí misma. Sus calles hacían de mercados. Estaban recorridas por tiendas, y las plazas no eran más que ensanchamientos de las mismas calles en las que se facilitaba el desarrollo comercial, en las que se mercaba. Estos espacios públicos, que en numerosas ocasiones eran alargados, representaban el escenario de la vida social urbana y supusieron un estímulo para el crecimiento de los núcleos medievales sobre todo a partir del s.XII.

Los mercados podían ser diarios, semanales o mensuales. Los mercados diarios solían ser de alimentación y se celebraban en el interior de las ciudades llegando a especializarse aún más, siendo el mercado de la leña, de la verdura o de la hierba. Se organizaron incluso las calles por gremios cuyos nombres han llegado a veces hasta nuestros días, como platerías, zapaterías, boneteros, cuchilleros, bordadores o tundidores.

Portales Tundidores, Baeza. Imagen propia. Agosto, 2017.

Esta actividad comercial interior evolucionó intramuros urbanísticamente hasta crearse plazas porticadas con soportales (que se regularizaron con el tiempo surgiendo las plazas mayores como la de Valladolid o Madrid) y que alcanzaron su mayor esplendor sobre todo a partir del s.XV. 

En el renacimiento empezarán a implantarse en las plazas mercados efímeros de diferentes variantes: con cestos portátiles, a veces protegidos con estructuras móviles algo parecido a un mercadillo actual, con puestos fijos por cajones y casetas, normalmente de madera, también al aire libre, de forma permanente o con espacios cubiertos de fábrica. 

Mercado en plaza delle Erbe, Padova, Italia. Imagen propia. Septiembre 2015.

Ante la necesidad de espacios complementarios de venta, surgieron pescaderías, carnicerías, alhóndigas,...y con el paso del tiempo, un espacio común, un mercado general fruto de las necesidades higiénicas de la nueva ciudad industrial. 

Y así, de manera muy resumida, surgieron y evolucionaron las plazas del mercado.
Disfruta del fin de semana,
Sheila

**Fuentes consultadas:
DELFANTE, Charles (2006). Gran historia de la ciudad: de Mesopotamia a Estados Unidos. Madrid: Abada editores.
GARCÍA FERNÁNDEZ, José Luis., IGLESIAS ROUCO, Lena Saladina (1986). La plaza en la ciudad. Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco, Navarra. Madrid: Hermann Blume.
PALOMARES ALARCÓN, Sheila. Arquitectura industrial: Mercados de Abastos en la provincia de Jaén. Y otros ejemplo andaluces. Jaén: Fundación Caja Rural de Jaén, 2013

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