30/1/15

La plaza del mercado de Castellar, Jaén.

[Post actualizado el 15 de junio de 2017]

El mercado de Castellar representa el mercado “público más público” de la provincia de Jaén, al menos desde mi punto de vista. ¿Por qué? Porque es más que un edificio, es vida en la plaza. Y…es uno de mis preferidos hasta el punto de que lo elegí como portada para mi libro :)


MERCADO DE CASTELLAR, JAÉN. ORIGEN
Es obra de Ramón Pajares Pardo. Se construyó en 1958 y culminó una importante serie de mercados de abastos que diseñó este arquitecto en la provincia de Jaén.

El mercado confluye entre dos calles con diferente nivel. Por este  motivo, una de las partes tiene dos plantas en la que se hace una interesante intervención, no habitual en ese momento: no comunica esas dos plantas por el interior. En su lugar, propone en la planta baja locales con venta directa a la calle. Vuelve a integrar el mercado en la configuración urbanística de Castellar.

Mercado de Castellar. Exterior. Imagen propia. Mayo 2012


SOBRE SU MORFOLOGÍA
El mercado se configura en forma de U en torno a un patio descubierto de considerables dimensiones rodeado de soportales y puestos, que se utiliza y es vivido y disfrutado por el pueblo, por la gente, aun cuando el mercado está cerrado, como en fiestas o en el Certamen Internacional de pintura rápida del que ya han celebrado su XVI edición.

Mercado de Castellar. Patio. Imagen propia

El arquitecto pretendía que la construcción fuera sólida y eficaz “con exclusión de todo lo que pudiera parecer superfluo”. Criterio que reitera en la composición de las fachadas, “de manera que serán el resultado de la estricta disposición de los huecos y de los elementos constructivos”. Recuerdan estas palabras a uno de los principios formales básicos del Estilo Internacional.

En la fachada principal destaca un torreón rematado con cubierta a cuatro aguas que esconde con un pretil, y que enfatiza el volumen del mercado. Tanto en esta fachada como en la lateral, proyecta los huecos enmarcados con un remate de fábrica volado, que aportan dinamismo al aspecto general del edificio. Juega con los planos de la construcción, así como la asimetría del conjunto, aplicando otro de los principios formales básicos del nombrado estilo.

Mercado de Castellar. Exterior. Imagen propia

El mercado ha sufrido varias modificaciones aunque afortunadamente han sido respetuosas con el conjunto. Sobretodo han mantenido la esencia del mercado al no cubrir el patio. Puede parecer obvio, aunque no lo es. Otros mercados, como el de Marmolejo (del que os hablaré otro día), no han tenido la misma suerte.

¡Espero que te haya gustado esta nueva entrada jienense!
Disfruta del fin de semana

Sheila

**Fuentes consultadas:
PALOMARES ALARCÓN, Sheila. Arquitectura industrial: Mercados de Abastos en la provincia de Jaén. Y otros ejemplo andaluces. Jaén: Fundación Caja Rural de Jaén, 2013
PALOMARES ALARCÓN, Sheila. Arquitectura Industrial: Mercados de abastos. Comparemos los casos de Andújar y Castellar. VI Congreso para la Conservación del Patrimonio Industrial y la Obra Pública en España (TICCIH). Madrid. 12 al 15 de junio de 2013.

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23/1/15

¿Qué estamos haciendo con nuestros mercados?

Ya lo hemos hablado en otros post: Los mercados “gourmet” están de moda.

Esto, como es lógico, conlleva opiniones a favor y otras en contra de esta nueva tipología de establecimiento que no es un mercado de abastos. Lo que está claro es que los mercados tal y como los conocemos, no están pasando por su mejor momento (salvo excepciones) ,o si no, que se lo pregunten a muchos vendedores a ver qué opinan.

El ciclo está cambiando.
Aproximadamente en los años 70 del siglo pasado hubo una tendencia por ampliar mercados, incluso a veces por duplicar el número de puestos haciéndose en muchos casos auténticas barbaridades en los edificios: nuevas plantas, se cortaron  ventilaciones, se sustituyeron fuentes de iluminación natural por otras artificiales, se incluyeron falsos techos sin sentido  Se le quitó el encanto a muchos de estos edificios… 

Sin embargo, desde hace algo más de una década la tendencia es la opuesta. Hay ESPERANZA ante un nuevo cambio.

Imagen propia. Agosto 2014

Me explico, son muchos los mercados que no completan con comerciantes sus puestos o que no abren todos los días (sobre todo en las zonas más rurales). Son pocos los mercados que funcionan muy bien, o de manera muy constante. Y el tamaño de los puestos es semejante entre mercados, y pueden tener o no aparcamiento propio; sí influye el tamaño de la población, o mejor dicho, la actividad comercial que allí se produzca, aunque no siempre se cumple. Entonces, ¿qué pasa?

Quizás como arquitectura urbana y social son el reflejo de las personas que a veces hacemos las cosas sin saber muy bien por qué. Nos dejamos llevar por la novedad: de repente abren un nuevo supermercado y dejamos nuestras costumbres de lado para ir allí, hasta que nos cansamos, y recordamos que dónde íbamos antes igual y era mejor, y queremos volver al primitivo, pero puede que en este momento ya esté cerrado.

Quizás la situación de estos edificios es el reflejo de esta sociedad inmersa en la prisa, en la búsqueda de productos envasados, que duren más tiempo, con más información descriptiva, en la compra por internet, o en la compra física pero espaciada en el tiempo y con todo tipo de género. Contra esto no pueden competir los mercados de abastos, pero sí lo hacen en calidad, autenticidad, trato directo, de confianza, con profesionales, con optimismo, con buenos precios, y suponen un incremento económico en nuestros barrios y ciudades.

Decía al principio con ESPERANZA porque es cierto que ahora existe una añoranza a lo auténtico, a la calidad, a lo ecológico y a lo natural. Estos sentimientos empujan la recuperación de los mercados de abastos, yo creo que sí. Además pienso que se debería enfatizar la belleza de estos espacios públicos para uso y disfrute. 

Se necesita reflexionar sobre su uso, su valor y su futuro de una manera transversal. 
Yo creo que hay que estudiar cada caso de una manera personalizada como en todas las rehabilitaciones, hacer investigaciones interdisciplinares en las ciudades para conocer las necesidades concretas y creo que aunque son perfectamente compatibles y necesarios los bares en los mercados, no se debería perder el poder comprar tomates, pescado o carne fresca. Son motores de actividad comercial en barrios. Son el alma de muchas de nuestras ciudades.

Sheila

**Fuentes:
PALOMARES ALARCÓN, SHEILA. "Arquitectura industrial: mercados de abastos en la provincia de Jaén. Y otros ejemplos andaluces". Jaén: Fundación Caja Rural de Jaén, 2013

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9/1/15

Mercado de San Miguel. Madrid. Todo un referente.

¡Feliz año! ¡Qué alegría que estés de nuevo por aquí!

¡Plazas del mercado empieza el 2015 con mucha fuerza e ilusión! La verdad es que necesitaba estos días de descanso…No sé si a ti te pasa, pero yo a veces cuando estoy saturada de información necesito parar, y desconectar. De esa manera a la vuelta lo veo todo mucho más claro. Además, la compañía de la familia y los amigos siempre reconforta :)

Durante estas navidades he podido leer varios artículos del tipo “Los mercados gourmet arrasan en Madrid” incluyendo al Mercado de San Miguel como cabeza de lista, y no es para menos. Este mercado, Bien de Interés Cultural desde el año 2000, se  rehabilitó e inauguró el 13 de mayo de 2009. Es todo un referente, y fue pionero en esta nueva forma de hacer la compra e ir de bares que está tan de moda.

Porque San Miguel, además de un mercado, es un Centro de Cultura Culinaria adaptado a los nuevos tiempos donde se atiende al consumidor, a su formación, y se utiliza también como espacio para conferencias o conciertos. O al menos es lo que pretenden sus propietarios. En cualquier caso es todo un imprescindible.


MERCADO DE SAN MIGUEL. ORIGEN.
Según Teodoro de Anasagasti en el artículo que escribió para  “La construcción moderna”, el solar sobre el que se emplaza este mercado (que está muy próximo a la Plaza Mayor) estaba ocupado por la Iglesia de San Miguel, mandada a derribar por José Bonaparte en 1809 dentro de su política de generar espacios libres en el centro de la capital. 

Tras la demolición de la iglesia se generó un nuevo vacío urbano, una plaza, donde se desarrollaba la actividad comercial al aire libre, de "manera antihigiénica”, utilizando tinglados y cajones destinados a la venta de diferentes productos. 

Imagen propia. Mercado de San Miguel. Exterior. Diciembre 2014.

Después de varios intentos de proyecto para la construcción de un mercado cubierto como lo hacían el resto de las capitales europeas, (debido al fervor causado por Les Halles de París de los que te hablaré muy prontito) en 1911 se le encarga el proyecto al arquitecto de la corte Alfonso Dubé y Díez.

Las obras comenzaron en 1913.
Con el fin de que no se interrumpiera la compra-venta en la plaza, la primera fase de la obra se finalizó en 1914 y el 13 de mayo de 1916 se inauguró al completo.


SOBRE SU MORFOLOGÍA
El solar sobre el que se inserta el mercado forma un polígono irregular y ocupa casi 1.200 m2 de superficie. Éste se construyó sobre una plataforma horizontal con una estructura reticular organizada con una calle longitudinal y tres transversales dentro de las cuales se distribuyeron los puestos de venta formando una retícula de 8 módulos con cubiertas a dos aguas. El acristalamiento del cerramiento exterior fue posterior.

La estructura se resolvió con soportes metálicos de fundición que formaban las calles y las manzanas de los puestos interiores (se construyeron 75) revestidos de mármol, fáciles de limpiar. Hay que considerar que garantizar unas inmejorables condiciones de salubridad era uno de los objetivos a conseguir.

Mercado de San Miguel. Imagen propia. Febrero 2017

Este mercado de arquitectura de hierro es un ejemplo tardío de esta tipología arquitectónica ya que en el momento en el que se construyó, las corrientes estilísticas predominantes eran el modernismo y historicismo regionalista fundamentalmente. Además, es el último que se conserva de todos los mercados de hierro que había en la capital entre los que se encontraban los desaparecidos Mercados de La Cebada o el de los Mostenses, ambos del arquitecto Mariano Calvo Pereira.


ÚLTIMA REHABILITACIÓN Y PUESTA EN VALOR
Me cuentan personas mayores que era muy triste pasear por delante de él, que se encontraba en muy mal estado. Dicen, que a pesar de la rehabilitación que sufrió en 1999, la actividad comercial decayó muchísimo. 

Sin embargo, una comunidad de empresarios lo compró y apostó por escribir una nueva página en su historia. Recuperaron este espacio combinando la clásica compra-venta que se lleva a cabo en un mercado de abastos tradicional, con un lugar para ser vivido y sentido.

La rehabilitación duró dos años y fue proyectada y dirigida por el arquitecto Juan Miguel Alarcón García, bajo mi punto de vista de una manera muy acertada. Resalta la magnífica estructura liberando el peto exterior de fábrica de ladrillo y amplía el cerramiento exterior de vidrio hasta el suelo. La transparencia hace que imaginemos mejor cómo era originalmente su envolvente. Incluye 33 puestos y un espacio polivalente central. 

 Mercado de San Miguel. Interior. Imagen propia. Diciembre 2014.

Creo que se ha adaptado a un tiempo nuevo cuidando su pasado. A mí me encanta. 

En este vídeo puedes ver el antes y el después. Es especialmente interesante desde el minuto 1.23 al 2.17. Espero que te guste :)

Puedes también verlo pinchando aquí

Hasta la semana que viene,
Sheila

**Fuentes consultadas:
DE ANASAGASTI, Teodoro. “La construcción en Madrid. El Mercado de San Miguel”. La construcción moderna. Revista quincenal ilustrada de arquitectura e ingeniería. Madrid, 10, 1916
CASTAÑER MUÑOZ, Esteban. La arquitectura del hierro en España. Los mercados del siglo XIX. Madrid: Real Academia de la Ingeniería, 2004,
BOCM. Número 304. 22 de diciembre del 2000
http://www.mercadodesanmiguel.es/
http://www.laciudadviva.org/blogs/?p=2243
http://elpais.com/diario/2007/11/18/madrid/1195388661_850215.html

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