17/10/14

El excepcional mercado de abastos de Andújar.

Durante el franquismo, las corrientes vanguardistas iniciadas en la época republicana fueron sustituidas, bien por una estética profundamente conservadora o bien por una regresión al regionalismo que se convirtió en el estilo más recurrente hasta finales de los años 50, fecha en la que se abre paso tímidamente la arquitectura que busca el retorno al Estilo Internacional. 

Sin embargo, hay una excepción de gran interés: el arquitecto Pedro Rivas Ruíz,  proyecta en 1940 el mercado de abastos de Andújar, ejecutado entre 1946 y 1949 e inspirado desde el punto de vista técnico-constructivo en las experiencias de Eduardo Torroja con el hormigón armado, de carácter  racionalista y de espíritu totalmente vanguardista.

Imagen del Instituto de Estudios Giennenses. 
Expediente: A-231-1/3

Este nuevo edificio se configura adaptándose a la morfología circular del solar ejecutando perimetralmente un anillo de puestos cubiertos por un amplio voladizo de 3,20 m de luz en secuencia de losas de hormigón de 6 cm de espesor de sección parabólica.

Siendo la ventilación y la higiene uno de los objetivos predominantes, el arquitecto configura el mercado como un espacio público. Manifiesta esta actitud por ejemplo, en su configuración como espacio semi-cubierto, en su relación la calle, en gestos como la elección del pavimento: proyecta losetas de cemento en las aceras y en los puestos, y en las calles del mercado proyecta hormigón mosaico como en las calles de Andújar.

En la parte central, y dejando un corredor de tres metros equidistante a los puestos perimetrales, se proyecta un doble núcleo con tres accesos y triple cubierta poligonal, que aumenta en sección vertical permitiendo en las diferencias de nivel la ventilación del espacio. En su interior se configuran los puestos.


Aislando la fachada, el mercado de abastos de Andújar representa morfológicamente una corriente estilística iniciada en la Segunda República que buscaba el Estilo Internacional de corte racionalista, en la que, recordando lo que escribía Javier Ferrero sobre los nuevos mercados madrileños en 1935, el exponente común en los mercados de abastos tendría que ser la sencillez y el servicio al público, considerando la higiene como si se tratara de un quirófano. 

En este caso se hace además sin olvidar la belleza y el tratamiento del mercado como un espacio público. Algo que creo, desafortunadamente no se ha tenido en cuenta en muchos casos...


Sheila

** El contenido de este post es parte de una comunicación que presenté bajo el título: "ARQUITECTURA INDUSTRIAL: MERCADOS DE ABASTOS. COMPAREMOS LOS CASOS DE ANDÚJAR Y CASTELLAR" durante el VI Congreso para la Defensa del Patrimonio Industrial y la Obra Pública en España. TICCIH-España. Madrid. Junio. 2013. En ese artículo se especifican todas las referencias y fuentes consultadas.

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